Contaminación del aire interior y efectos nocivos para la salud

Los contaminantes del aire interior perjudican la salud humana entre dos y cinco veces más que la contaminación exterior.

El estudio

El Estudio sobre calidad del aire interior en viviendas, realizado a principios de 2022 por el CGATE con la colaboración de la Universidad Politécnica de Madrid, evidencia la importancia de la calidad del aire interior y la necesidad de construir y rehabilitar edificios saludables que cuiden el bienestar de las personas.

Un total de 31 viviendas, distribuidas por todo el territorio peninsular, fueron monitorizadas para evaluar la calidad de aire interior según las concentraciones de CO2 presentes en cada una de ellas. Los resultados de esta investigación se muestran a través de promedios de concentraciones, basados en la información individual de cada vivienda, y su relación con otros factores que influyen en una mayor concentración de CO2, como la superficie de la vivienda por persona, el tipo de ventanas o el año de construcción.

Concentraciones de CO2 por estancia según la zona geográfica

Las viviendas fueron agrupadas en 3 zonas geográficas: zona norte (Cantabria, Galicia, País Vasco y Huesca), zona centro (Castilla y León, Madrid y Zaragoza) y zona sur (Andalucía).

El CGATE compara los datos del salón y los del dormitorio donde se aprecia un patrón de concentraciones de CO2 menos nocivos en los salones —aunque el 58% supera el límite marcado— y superiores en el dormitorio. Todos los valores promedios en las dos estancias presentan resultados, en su mayoría, desfavorables, a excepción de las estancias ubicadas en la zona norte que presentan niveles dentro de los recomendados.

Por otro lado, destaca la zona centro que, a pesar de tener los mejores datos, un 38% de viviendas supera el valor máximo de concentración. La media de concentraciones de CO2 en los dormitorios en el horario nocturno —cuando la estancia está ocupada— es mayor, desfavorable y generalmente “preocupante”.

El nivel de concentración de CO2 por estancia aumenta cuanto menor es la superficie de la vivienda

Los datos presentan pequeñas diferencias entre las concentraciones de CO2 observadas en el dormitorio y el salón, siendo el dormitorio el que presenta mayores porcentajes respecto al salón:

  • del 4% para menos de 30 m²/persona
  • del 11% entre 30 m² y 50 m² por persona
  • de un 16% para una ratio mayor de 50 m²/persona.

Por tanto, se aprecian concentraciones superiores en el dormitorio para superficies menores de 30 m²/persona.

Los niveles de concentración de CO2 aumentan en horario nocturno

La concentración de CO2 en los dormitorios con puerta cerrada alcanza valores “preocupantes”, con concentraciones un 37% de media superiores que los dormitorios con la puerta abierta. Respecto a los valores nocturnos y diurnos, se aprecia que, como mínimo, aumenta un 23% la concentración de CO2 media nocturna, con respecto a la media diaria.

La concentración media anual de CO2 en Andalucía presenta niveles muy por encima de los recomendados

Las concentraciones de CO2 en las estancias de diferentes zonas geográficas de España han sido en su gran mayoría más altas que las recomendadas en la normativa de referencia del DB-HS3 del Código Técnico de la Edificación (CTE), en el que la concentración media anual debe ser menor a 900 ppm.

La media de concentraciones de CO2 analizadas en los dormitorios de todas las viviendas del estudio supera en un 71% el límite normativo de 900 ppm. Respecto a las zonas geográficas, destaca la zona sur con un 84% de viviendas con valores superiores

Conclusiones

  • Uno de los factores que más influye en la concentración de CO2 de la vivienda es la superficie por persona.
  • El 89% de las viviendas con menor superficie por persona superan el límite normativo, de modo que la concentración de CO2 es mayor en las viviendas más pequeñas o con mayor densidad de ocupación.
  • En todas las viviendas estudiadas se encuentra un nivel de concentración de CO2 realmente preocupante, siendo muy superior al límite de 900ppm.

Esto, unido a la importancia que alcanzará en los próximos años la rehabilitación energética de edificios y viviendas, supone un aumento de concentraciones de CO2 que pone de manifiesto la importancia de mejorar la calidad de aire interior de la vivienda y la calidad de vida de los usuarios.

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